miércoles 1 de julio de 2009

Good morning, heartache...Good bye.

lunes 29 de junio de 2009


-¿Quieres tomar un poquito mas de té?- Le dijo a Alicia la Liebre de Marzo.
- ¡Pero si todavía no he tomado nada!- Dijo Alicia en tono de reproche - ¿Cómo podría tomar más de lo que no he tomado nada?
- Seguramente quieres decir que no puedes tomar menos.- Dijo el Sombrerero - es más fácil tomar más de lo que no he tomado nada.

Alicia en el país de las maravillas

viernes 26 de junio de 2009

Cosas que nunca te dije.


Las cosas que no se dicen suelen ser las más importantes.


.

Corriente de la conciencia

¿Has tenido cientos de cosas que decir con respecto a algo y no sabes como empezar, y se te confunden las palabras, y terminas no diciendo nada o diciendo justamente lo que no querías decir? Soy ese revoltijo.

Soy eso que quiere ser, pero que le falta fuerza.
Soy el impulso inicial, ese que te ayuda a no quedarte estático, pero que no te deja en el punto final.
Soy un límite, nunca exacto.
Soy ese no sé, que no tiene idea de la vida.
Soy un mundo entero, pero sin personas.
Soy un actor que ha ensayado hasta cansarse el papel protagónico de una obra que cancelaron, por falta de presupuesto.
Soy esa buena idea que nadie entiende.
Soy la que se esta esforzando por sonreír.
Soy el cuento de hadas sin final feliz, ese que escribió Disney en uno de esos días de puta madre.
Y soy angustia, sorpresa, dolor, pena, rabia, tempestad, encierro, frustración, todo dentro de un átomo primordial diminuto, a punto de estallar.

Creo que estoy... atrapada.
Dentro de mi misma.
Dentro de una habitación con las cortinas casi cerradas, bajo poco luz, lo que es absolutamente peor que la oscuridad.
Dentro del vaso medio vacío, medio lleno.
¿Qué fue primero el huevo o la gallina? ¿Ninguno?
Dentro de un libro malo, muy malo.
Dentro de decisiones no tomadas, guardadas en el baúl de los pendientes con la estúpida y falsa certeza de que en cualquier momento puedes encargarte de ellas, pero están vencidas… un día cualquiera, quizás un poco soleado, se vencieron. Y tú vas con tu sonrisa ilusa a sacarles el polvo y te das cuenta que… no sirven. Ahora están en otro baúl. Y es entonces ahí, cuando te das cuentas que todas esas decisiones que habías decido dejar para después ya estaban un poco tomadas, por algo las guardaste, es sólo que les tenías pánico… Tonta, ahora ya ni siquiera tienes la oportunidad de regodearte. Están vencidas.

Y necesito silencio, mucho silencio. En este momento, el ruido de la ciudad no me recuerda a nadie. Sólo me estorba. No me deja escuchar los latidos de mi corazón, seguramente ellos tienen la respuesta y yo no puedo escucharlo. ¿Alguna otra parte de mi cuerpo, una que grite y no susurre, tendrá algo que decir al respecto, una pista?

La canción revolotea dentro de mi cabeza, burlesca, con su melodía cuasi-pegajosa. Hiere, hiere mucho. Veo la letra cuando cierro los ojos. Más que arte, me parece una broma cruel. No quiero seguir oyéndola. Ni tampoco a los recuerdos.

¿Y qué derecho se cree que tiene para ir dando verborreas sobre como yo me siento, sobre cuanto me importa, sobre que es lo que pasa por mi mente?

Figuradamente, es como tener al niño más inocente del mundo frente a ti, tu felicidad depende de revelarle que el viejito pascuero no existe, matarle la infancia… ¿Cómo lo haces? ¿Renuncias a sentirte contenta? ¿O eres despiadada y le arrojas la cruda verdad en la cara? Para él, las cosas no van a volver a ser lo mismo si se entera. Pero para ti tampoco, si no lo dices. ¿Cómo destruyes la felicidad del niño más bueno del mundo a cambio de la tuya? ¿Eres capaz? A veces pienso que si, que sólo tengo que conseguir esa gota de valor mal infundado y lo haré. Aunque, lo cierto es que, una vez frente al niño más bueno e inocente del mundo… se me caen las defensas. Porque no se lo merece. Se merece creer en el viejito pascuero hasta los 20. Quizás más.

Y tengo todo atorado en la garganta.

No sé que hacer. Ni como sentirme. Ni como reaccionar.

Algo como cuando se te cae ese bonito adorno que te regalo un amigo para navidad. Y no se rompe, sólo se triza o se le sale un pedazo de la punta. Casi como si nada, si no fuera por el casi. Entonces, lo tomas y estas una hora mirándolo, decidiendo si lo botas a la basura o no. Esta roto, pero no esta lo suficientemente roto… ¿Conservar o botar?

Y basta de analogías estúpidas.

Que se encienda la luz, por favor. O que salga el tipo con la cámara diciendo “Era una broma”, ja ja. O que simplemente alguien me consiga esos lentes para hacerse invisible que Adam Sandler le daba al niño en un papá genial. O un viaje largo a donde no tenga que pensar en nada. O cualquier cosa que me quite esta sensación de retención que tengo.

lunes 22 de junio de 2009

Lo único bueno del día.

¿Quién iba a pensarlo? Sí estuviste ahí, para mí, cuando más lo necesite.

lunes 25 de mayo de 2009

Incapacidad

Apenas puedo cuidar de mis sueños, no me pidas que proteja los tuyos.

domingo 24 de mayo de 2009

Estado anímico de domingo

Malhumorada, desorientada, hastiada, dañina, pesada, estúpida y con ganas de odiar todo.

viernes 22 de mayo de 2009

Y como sabiamente dijo el amigo Mick Jagger...



Y por hoy esta bien. Sí, esta bien.

martes 19 de mayo de 2009

¿Quién diría que era cierto?

Todo

Tristeza cuchara lluvia pasado arrepentimiento chocolate tú vacaciones nada sueños palabras muchas acción cumbres cambios alejada sola incómoda almuerzo.